Por Amor al Caos
"Bendito sea el caos, porque es síntoma de libertad" - Enrique Tierno Galván.
lunes, 24 de septiembre de 2012
Pisando hojas
Llegó el otoño, al fin, tanto lo esperé, con sus vientos fríos y sus atardeceres rosas, como de algodón de azúcar. Cada año espero el otoño, con la ansiedad de alguien que perece lentamente con los calores del verano, eso del sol ardiente y la euforia por un bronceado perfecto no es lo mío, a mí me gusta llegar a casa, hacer café, y acurrucarme a leer frente al calor de la leña, que huele tan bien. Lo que más me gusta del otoño, es ir por las calles pisando las hojas secas, el sonido que hacen al romperse, no sé porque, pero lo disfruto tanto, saltando de una a otra, de distintos colores, las grandes, las pequeñas, el camino siempre es más corto en otoño. Ahora que lo pienso, hace mucho que perdí la costumbre de caminar, antes iba caminando casi a todos lados, pisando hojas, ahora el coche se ha vuelto algo casi obligado, que no recuerdo la última vez que salí a caminar, en realidad no recuerdo la última vez de casi nada de lo que me gustaba, de un tiempo acá mis días se han vuelto ¿Cómo decirlo? "robotizados"... Estoy quizá en esa edad en que la gente deja lo que le gusta hacer, por lo que debe hacer, ahora siempre voy de prisa, siempre tengo cosas pendientes, siempre algo por hacer. Quiero volver a hacer lo que me gustaba, tomarme aunque sea unos minutos, para hacer lo que antes me ocupaba las tardes enteras, como esos días en que me llevaba mi libro, mis cigarros y mi chal, y me pasaba horas recostada en los jardines de la Facultad de Filosofía, hasta que se me iba el sol, entonces me quitaba los zapatos y caminaba descalza por el pasto, fumando, y pensando no sé que tanto... ¡O esos días en el mercado! Que iba por los pasillos oliendo las frutas, escogiendo ingredientes, escuchando en cada puesto el "pásele güerita ¿Cuánto le ponemos?" el agua de horchata al terminar, y entonces, a cocinar, ahí si que me puedo pasar no solo las tardes sino los días enteros, con los aromas, las texturas, el fuego, saboreando y probando cada cosa, ese es mi Nirvana, como Tita, que nació y creció rodeada por los aromas de una cocina. Este otoño quiero recuperar mis tardes, quiero ir al mercado, quiero cocinar durante horas, quiero salir a caminar pisando las hojas secas.
miércoles, 19 de septiembre de 2012
¡Benvenuto!
Como todo en la vida, siempre comienzo las cosas al revés... Llegué a esto vomitando mi desgracia y desparramando vaciedades, haciendo honor al caos que me precede. Pues bueno, yo que tengo la costumbre de levantarme siempre por el lado derecho en las mañanas, quizá sea prudente o necesario aprender a tenerle aprecio a los lados izquierdos. Bienvenidos, ojalá mi líneas les sirvan de algo, que por lo menos a mí, me sirven para desatorar los nudos que se me van acumulando. Un beso para aquellos que se tomen el tiempo de leerme.
lunes, 17 de septiembre de 2012
Tarde o temprano
Creo
que finalmente pasó, me vacié. Sabía
dentro de mí que esto tarde o temprano sucedería, esta sensación de tener vacío
el pecho, de no tener ya nada dentro para dar a alguien más, hoy comprendí de
una vez por todas que no estoy hecha para ser el “alguien especial” de alguna
persona, el nombre que haga sonreír a alguien de tan solo pensarlo. Ayer fue un día de catarsis, lloré tanto, como hace meses no
lo hacía, tratando de encontrar una respuesta, una razón, un porqué, quizá las
lágrimas me lavaron por dentro, y llegué al punto de comprender que la única respuesta
es “porque si” porque así son las cosas ¿Qué queda después de eso? No lo sé,
solo sé que estoy cansada de intentar y fracasar, de perder a cada persona que
amo y he amado, incluso mi propia sangre.
Tal vez mi más grave error fue la poca prudencia al entregarme, dar todo
sin medida alguna, me faltó control, egoísmo, debí ser más cautelosa, no lo sé,
solo buscaba ser feliz, solo quería ver el brillo en unos ojos, y que fuera por
mí, quería una mano que poder tomar al caminar, alguien a quien cocinarle, que
se sentara conmigo en la ventana a ver llover, que tomáramos café mientras me
contaba como había estado su día. No me
siento enojada, no es siquiera tristeza, me siento, vacía, no sé cómo seguir a
partir de aquí, no quiero ser un ser vacío ¿Qué sigue a partir de aquí? ¿Cómo hace una persona vacía para ser feliz?
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